En Haití, el reclutamiento de niños y niñas se triplica en tan solo un año
La violencia sigue perpetuando una espiral de sufrimiento a medida que aumenta el número de niños y niñas que se alistan en grupos armados
©UNICEF
PUERTO PRÍNCIPE/NUEVA YORK, 12 de febrero de 2026 – Según ha declarado hoy UNICEF en la conmemoración del Día de las Manos Rojas, el número de niños y niñas reclutados y utilizados por grupos armados en Haití se disparó aproximadamente un 200% en 2025, lo que refleja una dependencia cada vez mayor de la explotación infantil en un contexto de violencia persistente ejercida por esos grupos.
La situación para los niños y niñas de Haití sigue siendo crítica. Se estima que más de la mitad de los 1,4 millones de desplazados internos son niños y niñas que se enfrentan a crisis convergentes, como la violencia armada, los desastres naturales y la pobreza extrema. Estas condiciones han propiciado el crecimiento de los grupos armados, lo cual, a su vez, ha provocado un aumento del número de niños y niñas reclutados por esos grupos.
“Los derechos de la infancia son innegociables”, afirmó Catherine Russell, Directora Ejecutiva de UNICEF. “Debemos proteger a todos los niños y niñas. Y todos aquellos que hayan sido reclutados o utilizados por grupos armados han de ser liberados y recibir la ayuda necesaria para poder recuperarse, retomar sus estudios y rehacer sus vidas”.
Independientemente de la edad que tengan, el reclutamiento y el uso de niños y niñas por parte de grupos armados representa una grave violación de sus derechos, y alistarlos en estos grupos infringe el derecho internacional. El reclutamiento en grupos armados expone a la infancia a distintos peligros, como lesiones, mutilaciones o la muerte en combate; el abuso sexual, psicológico y físico y la detención arbitraria. Además, impide su acceso a la educación, y socava así su seguridad, su bienestar y su desarrollo.
Muchos niños y niñas de Haití se ven obligados a alistarse en grupos armados para ayudar a sus familias, o tras haber recibido amenazas directas contra ellos mismos o contra sus seres queridos. Otros recurren a los grupos armados como medio de supervivencia y protección tras haber sido separados de sus familias.
Desde la firma del protocolo para la entrega de niños y niñas vinculados con grupos armados en enero de 2024, UNICEF y otros agentes de protección de la infancia pudieron identificar y ayudar a más de 500 niños y niñas asociados con grupos armados en todo el país, a quienes brindaron protección especializada y servicios de reintegración.
En colaboración con el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, el Instituto Haitiano de Bienestar Social e Investigaciones, el Ministerio de Justicia, el Ministerio de Educación Nacional y Formación Profesional, el Ministro (delegado) para la Solidaridad y los Asuntos Humanitarios y en coordinación con la sociedad civil, los organismos de Naciones Unidas, los asociados humanitarios y la comunidad internacional, UNICEF brinda asistencia a los niños y niñas y las familias afectados por la violencia a través de intervenciones como las siguientes:
- Apoyo psicosocial, gestión de casos, derivaciones a los servicios de salud y protección, apoyo educativo y espacios temporales de aprendizaje en función de la necesidad, así como asistencia para la localización y la reunificación familiar en la medida de lo posible, todo ello de conformidad con el mayor interés del niño o la niña.
- Prevención del reclutamiento y reintegración/rehabilitación mediante el programa PREJEUNES, que ayuda a los y las adolescentes y jóvenes a abandonar los grupos armados y protege a quienes corren riesgo de alistarse, reduciendo vulnerabilidades, fortaleciendo los entornos propicios y favoreciendo la inclusión social.
UNICEF insta a las autoridades nacionales y a todas las partes interesadas pertinentes a fortalecer los sistemas de protección de la infancia, garantizar un acceso seguro y sostenido a los servicios esenciales y reforzar los programas de localización y reunificación familiar siempre y cuando esto redunde en el mayor interés del niño o la niña y pueda hacerse en condiciones de seguridad. Las comunidades también desempeñan un papel fundamental en la prevención, por ejemplo, mediante redes locales y comunitarias de protección de la infancia o a través de canales de denuncia seguros y confidenciales que permitan conectar tempranamente a los niños y niñas en peligro de ser reclutados con la asistencia que necesitan. Asimismo, UNICEF pide a los gobiernos donantes, el sector privado y otras partes a invertir en los principales programas de asistencia para los niños y niñas afectados por la violencia, cuya financiación sigue siendo insuficiente.
“No podemos tratar como perpetradores a los niños y niñas asociados con grupos armados”, afirmó Russell. “Estos niños y niñas deben recibir los servicios de reintegración adecuados y estar protegidos contra el estigma, las represalias y otros peligros”.




