Los sistemas alimentarios frágiles representan un riesgo subestimado para la estabilidad mundial, afirma el Presidente del FIDA
Casi el 80 % de las personas más pobres del mundo viven en zonas rurales
Múnich/Roma, 13 de febrero de 2026. Con motivo de la reunión de líderes mundiales en la Conferencia de Múnich sobre Seguridad (13 a 15 de febrero) en un contexto de intensificación de las tensiones geopolíticas, el Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola (FIDA) pide a Gobiernos e inversionistas a plantearse la seguridad alimentaria y la inversión en zonas rurales como cuestiones de seguridad mundial.
“Los sistemas alimentarios frágiles representan un riesgo subestimado para la estabilidad mundial”, afirmó Álvaro Lario, Presidente del FIDA. “En concreto, debe darse prioridad al acceso a tierras productivas y a suministros confiables de agua dulce. La tierra y el agua merecen la misma atención que los minerales escasos, o incluso más, ya que son fundamentales para la estabilidad mundial”, añadió Lario.
Casi el 80 % de las personas más pobres del mundo viven en zonas rurales, donde las perturbaciones climáticas, las deficiencias de los sistemas alimentarios y la falta de oportunidades actúan como catalizadores de conflictos, desplazamientos e inestabilidad regional.
“Cuando las comunidades rurales cuentan con acceso a agua y tierras productivas, la seguridad alimentaria mejora, los conflictos sobre los recursos se reducen y surgen oportunidades económicas”, añadió Lario.
En sus palabras, invertir en los productores en pequeña escala y los emprendedores rurales para conectarlos con los mercados y la financiación “no solo promueve las oportunidades y la prosperidad, sino que también refuerza los cimientos de la paz y salvaguarda algunos de nuestros recursos más valiosos”.
El FIDA trabaja con Gobiernos, organismos de las Naciones Unidas y el sector privado para que las inversiones en seguridad alimentaria estén en consonancia con los objetivos más generales en materia de seguridad y política exterior. El FIDA lleva casi 50 años invirtiendo en el “primer kilómetro” de los sistemas alimentarios —donde se producen los alimentos y se generan los medios de vida— y ayudando a las comunidades rurales a desarrollar su resiliencia antes de que las perturbaciones se conviertan en crisis.
El FIDA ofrece soluciones redimensionables ya probadas sobre el terreno que sirven de complemento a las iniciativas geopolíticas y diplomáticas dedicadas a crear estabilidad a largo plazo a nivel mundial. Por cada dólar de contribuciones básicas, el FIDA genera seis dólares en inversiones de gran impacto al atraer financiación pública, privada y nacional. Posicionando al Fondo como agente de primera línea para promover la estabilidad y la prosperidad. El FIDA contribuye a crear las condiciones propicias para que la inversión privada fluya hacia las economías rurales.
Una evaluación reciente del impacto a lo largo de tres años llevada a cabo por el FIDA reveló que los participantes en los proyectos habían registrado un aumento superior a un tercio en sus ingresos, su capacidad productiva y su acceso a los mercados. Este tipo de inversiones en las economías rurales abordan las causas profundas que empujan a las personas a la violencia, las economías ilícitas o la migración irregular, lo que tiene una repercusión directa en la estabilidad.
Los datos relativos a la cartera de proyectos del FIDA revelan efectos claros en materia de seguridad. En Malí, los distritos que no recibieron programas agrícolas financiados por el FIDA experimentaron un aumento del 8 % en los conflictos locales frente a los que sí participaron. En Etiopía, se relacionó un incremento del 1 % en la productividad de las tierras con una reducción del 3 % en los conflictos locales.
Se calcula que el 70 % de las personas en situación de grave inseguridad alimentaria viven en condiciones de fragilidad o se ven afectadas por conflictos, en un contexto en el que los enfrentamientos armados prácticamente se han duplicado desde 2019. Para el 44 % de las poblaciones en situación de grave inseguridad alimentaria, el conflicto o la inseguridad constituyen el factor principal.




