Resolviendo el “misterio” de los cuerpos de las mujeres: cómo la ignorancia conduce a la mala salud de las mujeres, y cinco cosas que podemos hacer al respecto
la ciencia médica moderna sigue considerando el cuerpo y la salud de las mujeres, y especialmente su sistema reproductivo, como enigmáticos
For generations, women’s bodies have been treated as mysterious and unknowable – when they were in fact understudied and underrepresented. Today, science can, and must, fill the gaps. Here, a student leader stands in the classroom in Benin where she helps her peers learn about their reproductive health. © UNFPA Benin/Taiwo Aina
06 de abril de 2026
NACIONES UNIDAS, Nueva York – Hace dos mil años, ciertos médicos plantearon la hipótesis de que los órganos reproductivos de las mujeres eran los mismos que los de los hombres, sólo que de adentro hacia afuera. Hace cuatrocientos años, otros médicos especularon que el útero podría moverse de lugar, lo cual provocaba emociones equivocadas en las mujeres. Hoy en día, la ciencia ha resuelto en gran medida los misterios del cuerpo femenino… ¿verdad? En realidad, eso no es cierto.
La ciencia médica moderna sigue considerando el cuerpo y la salud de las mujeres, y especialmente su sistema reproductivo, como enigmáticos: las investigaciones en el índice médico PubMed tienen cuatro veces más probabilidades de describir a las mujeres y sus cuerpos como “misteriosos” en comparación con los de los hombres.
¿Cuáles son las consecuencias de saber menos sobre los cuerpos de las mujeres que sobre los cuerpos de los hombres? Las mujeres sufren durante más tiempo antes de que se diagnostiquen sus dolencias, incluso cuando sus enfermedades y síntomas son los mismos que los de los hombres. Las mujeres son más propensas a padecer dolor crónico, pero es menos probable que se les crea sobre su dolor y se les trate en entornos clínicos. En general, las mujeres pasan un 25 % más de su vida con mala salud que los hombres.
La semana que viene, dirigentes de todo el mundo se reunirán en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York con el propósito de explorar el potencial de la tecnología, la investigación y la innovación para promover el desarrollo mundial. Allí, el UNFPA, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva, instará a esos líderes a utilizar el poder transformador de la ciencia, la tecnología y la innovación para responder preguntas que han sido olvidadas durante mucho tiempo sobre la salud de las mujeres y las niñas.
A continuación se presentan cinco maneras en que el mundo puede, y debe, cerrar la brecha de género en materia de salud.
1- Priorizar la salud de las mujeres en la investigación médica.
Durante demasiado tiempo, la mayor parte de la investigación médica se ha llevado a cabo tomando como referencia a hombres blancos. Es un hecho demostrable que, por ejemplo, las mujeres han sido excluidas históricamente de los ensayos clínicos para el tratamiento de enfermedades.
Una razón comúnmente citada es el temor de los investigadores a que estos ensayos pudieran representar riesgos para el embarazo de una mujer, la cual es una preocupación válida, pero plantea interrogantes sobre si se está considerando plenamente a las mujeres como agentes con capacidad de decisión sobre sus propios cuerpos: una evaluación reveló que las instituciones de investigación y los científicos albergan “desconfianza en que las mujeres vayan a prevenir el embarazo” mientras participan en un ensayo clínico. Algunos ensayos imponen requisitos de prueba muy exigentes, como períodos de confinamiento, como condición para la participación de las mujeres.
Además, como es natural, las mujeres embarazadas también sufren enfermedades y requieren tratamiento, pero apenas el 4 % de los ensayos clínicos realizados en la última década han incluido a mujeres embarazadas. En opinión de los expertos, hay que proteger a las mujeres a través de la investigación, no de la investigación.
Como resultado de este fenómeno, nuestra comprensión de los cuerpos de las mujeres se ha quedado rezagada. Muchas pautas de dosificación de medicamentos se basan en los cuerpos de los hombres, por ejemplo, y esto lleva a más reacciones adversas a los medicamentos en las mujeres.
Estas lagunas en los conocimientos también conducen a un mayor sesgo de género cuando las mujeres buscan atención médica. Los médicos son más propensos a desestimar sus quejas, algo conocido como “gaslighting médico”. Las mujeres son más propensas a ser consideradas como excesivamente sensibles a las emociones, o bien como sospechosas de mentir acerca de sus síntomas. También es más probable que se describan sus afecciones como “médicamente inexplicables”.
Estos prejuicios suelen ser peores para las mujeres que sufren otras formas de marginación, como la discriminación racial y étnica, la discapacidad o la pobreza.
2- Cerrar la brecha en el diagnóstico.
Las mujeres son más propensas que los hombres a recibir diagnósticos erróneos y tardíos para afecciones que van desde problemas cardíacos hasta el trastorno por déficit de atención/hiperactividad. Asimismo, los retrasos en la detección y el tratamiento son especialmente comunes cuando se trata de afecciones exclusivas de las mujeres.
Las mujeres con endometriosis pasan un promedio de 10 años sufriendo de esta afección debilitante antes de ser diagnosticadas, incluso cuando tienen “síntomas claros”, afirman los médicos. Hasta el 70 por ciento de las mujeres con síndrome de ovario poliquístico lo padecen sin que su afección sea diagnosticada, a pesar de que el síndrome puede causar dolor extremo e infecundidad. A nivel mundial, se calcula que por cada mujer diagnosticada con una afección de salud específica de las mujeres, unas cuatro siguen sin diagnosticar.
El diagnóstico insuficiente puede ser aún peor para las mujeres y las niñas con un acceso deficiente a una atención médica de calidad, como las que se encuentran en situaciones de crisis. Halima, una niña de Maiduguri, Nigeria, contó al UNFPA que sufría un dolor menstrual tan intenso que a veces no podía ponerse de pie. Tal dolor puede ser síntoma de una afección subyacente grave, pero el diagnóstico y el tratamiento estaban fuera del alcance de Halima, cuya familia tuvo que huir del conflicto y reanudar sus vidas en un nuevo lugar.
El estrés emocional y económico empeoró las cosas: “Cada mes se hace aún más difícil lidiar con el dolor menstrual intenso, realizar tareas domésticas, asistir a la escuela y concentrarse en clase”, afirmó.
La falta de diagnóstico, el diagnóstico tardío y el diagnóstico erróneo empeoran los resultados de salud. Esto no es sólo una forma de desigualdad en materia de salud, sino que también puede ser una sentencia de muerte.
La Organización Mundial de la Salud considera que aproximadamente una cuarta parte del total de las muertes maternas están relacionadas con afecciones no detectadas, como infecciones o enfermedades crónicas, que habrían sido tratables si se hubiesen diagnosticado a tiempo.
3- Comprender los costos, que en última instancia asumimos entre todas y todos.
Cuando reconocemos el asombroso costo de la inacción, la necesidad de ponernos en acción se hace innegable. Un informe reciente del Foro Económico Mundial destaca las muchas maneras en que la brecha de género en materia de salud perjudica a las personas, las comunidades y la economía mundial.
La mala salud y la discapacidad hacen que las mujeres y las niñas pierdan acceso a la educación y las oportunidades económicas, pérdidas que se transmiten a la siguiente generación en forma de una peor salud y seguridad económica. Por otro lado, enfrentar la mala salud de las mujeres podría impulsar la participación de estas en la fuerza laboral, su empoderamiento económico y el bienestar general de sus familias.
El informe estima que reducir la mala salud de las mujeres en aproximadamente dos tercios produciría al menos 1 billón de dólares anuales en la economía mundial para 2040, aunque se cree que se trata de una estimación conservadora.
Eso significa que perpetuar la brecha de género en materia de salud podría, de manera conservadora, costarle al mundo alrededor de 1 billón de dólares al año, por no hablar de la pérdida de mano de obra, ingenio, creatividad e innovación con los que el mundo podría contar si miles de millones de mujeres se liberan del dolor innecesario, la enfermedad y la muerte.
4- Enfrentar la falta de datos de género.
En muchos sentidos, la brecha de género en materia de salud comienza cuando no se formulan las preguntas correctas. ¿Las enfermedades se presentan de forma diferente en las mujeres que en los hombres? ¿Estamos midiendo sistemáticamente los síntomas de la menopausia, la menstruación y el dolor?
El informe del Foro Económico Mundial concluye que la brecha de datos de género comienza cuando se inicia la recopilación de datos y se extiende hasta la consulta médica, e incluso hasta la tumba. Durante un mes de la pandemia mundial de COVID-19, los investigadores observaron que sólo el 37 % de los países habían notificado datos de mortalidad desglosados por sexo.
Si no se miden las cargas sanitarias de las mujeres, estas se subestiman sistemáticamente, lo que afecta la cantidad de inversiones que las empresas y los gobiernos estarán dispuestos a destinar en busca de soluciones.
Por otro lado, el análisis de datos en sí mismo puede diluir la visibilidad de las mujeres en grandes conjuntos de datos y las evaluaciones basadas en IA han demostrado que se perpetúa el sesgo cuando los programas no están diseñados y monitoreados cuidadosamente para garantizar la equidad.
5- La inclusión es la solución, y nos beneficia a todas y todos.
La solución a la brecha de género en materia de salud, así como a problemas en muchas otras esferas, es la inclusión: mayor inclusión de las mujeres en los estudios, mayor inclusión de las mujeres en el campo de la investigación, mayor inclusión de las mujeres en puestos de liderazgo.
Afortunadamente, hay mejoras en marcha. Según muestra un reciente informe de impacto, los inversores del sector de la salud están exigiendo cada vez más investigación y desarrollo que incluyan el sexo, el género y el embarazo. Muchos están prometiendo fondos para la investigación y la innovación centradas en las mujeres.
El Centro de Excelencia para el Registro Civil y los Sistemas de Estadísticas Vitales del UNFPA está trabajando con gobiernos y asociados en los procesos de recopilación de datos. Este programa tiene por objeto ayudar a los países a tener más en cuenta las cuestiones de género en el registro de estadísticas de nacimientos, matrimonios, divorcios y defunciones. Los datos mejorados e inclusivos pueden ayudar a medir las disparidades en los sistemas de identidad jurídica, los resultados en materia de salud y otras desigualdades.
Además, los expertos piden cada vez más un diseño y una evaluación equitativos de la IA y otras tecnologías que puedan mejorar diversos elementos, desde el análisis de datos hasta las herramientas de diagnóstico y los tratamientos.
Las herramientas están disponibles y el camino a seguir es claro.
“Es hora de cerrar las brechas persistentes en materia de salud, equidad y economía que impiden que las innovaciones médicas lleguen a los más vulnerables”, declaró la Sra. Diene Keita, Directora Ejecutiva del UNFPA. “Un futuro más saludable para todas las personas empieza por invertir hoy en la salud de las mujeres y las niñas”.