
El espéculo –el instrumento que se utiliza en los exámenes pélvicos– es casi idéntico al que se empleaba cuando se diseñó por primera vez en el siglo XIX.
Antes que los antibióticos. Antes de que la anestesia fuese algo habitual. Antes incluso de que las mujeres pudieran votar en la mayoría de los países.
Durante generaciones se les ha dicho a las mujeres que las molestias son normales, que forman parte del hecho de ser mujer.
Hoy las cosas están empezando a cambiar. Empresas emergentes dirigidas por mujeres y compañías innovadoras especializadas en tecnología femenina están replanteándose el examen pélvico, otorgando un lugar central a la comodidad, la dignidad y la seguridad.
Sin embargo, el cambio es lento y la adopción de herramientas rediseñadas sigue siendo limitada en los sistemas de salud públicos.



