La CIDH rinde homenaje a víctimas de las dictaduras en la región
Durante la segunda mitad del siglo XX, la historia del hemisferio estuvo marcada por múltiples rupturas del orden democrático, dictaduras, conflictos armados y otros contextos de violencia en los que se perpetraron graves violaciones de derechos humanos y crímenes internacionales.
24 de marzo de 2026
Washington, DC—En el Día Internacional del Derecho a la Verdad en relación con Violaciones Graves de Derechos Humanos y de la Dignidad de las Víctimas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) rinde un especial homenaje a las víctimas de las dictaduras ocurridas en la región y a sus familiares. Asimismo, reafirma la obligación irrenunciable de los Estados de preservar la memoria histórica, promover la verdad, alcanzar justicia y asegurar la no repetición.
Durante la segunda mitad del siglo XX, la historia del hemisferio estuvo marcada por múltiples rupturas del orden democrático, dictaduras, conflictos armados y otros contextos de violencia en los que se perpetraron graves violaciones de derechos humanos y crímenes internacionales. En esta ocasión, a 50 años, la CIDH hace referencia al golpe cívico-militar del 24 de marzo de 1976 en Argentina, que dio inicio a una dictadura que se extendió hasta 1983.
Tras el golpe de Estado en Argentina, el régimen militar se valió del aparato y los recursos estatales para ejecutar una política sistemática, generalizada y clandestina de represión y terrorismo de Estado. El plan incluyó desapariciones forzadas, ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias, tortura, violencia sexual, apropiación de niñas y niños, así como la instalación de centros clandestinos de detención y exterminio. Estas graves violaciones de derechos humanos, constitutivas de crímenes de lesa humanidad, dejaron una huella profunda y duradera en las víctimas y sus familiares, así como en la sociedad argentina en su conjunto.
En ese contexto, la actuación de la CIDH fue decisiva. Su histórica visita in loco de septiembre de 1979 y su informe sobre la Situación de los derechos humanos en Argentina de 1980 permitieron documentar rigurosamente el patrón sistemático de represión estatal y contribuir a visibilizar internacionalmente la magnitud de los crímenes. Con ello, la Comisión se convirtió en el primer órgano internacional en denunciar la práctica de desaparición forzada. Su labor resultó fundamental para romper con el “cerco de silencio”, afirmar el derecho de las víctimas y de la sociedad a conocer la verdad de lo ocurrido, y evitar que estos hechos queden en la impunidad y en el olvido.
En esta fecha emblemática, la CIDH honra la dignidad y perseverancia de las víctimas de las dictaduras ocurridas en el hemisferio. Su legado ha fortalecido el derecho internacional de los derechos humanos y ha demostrado que la verdad, la justicia y la preservación de la memoria son pilares indispensables para la consolidación democrática. De manera particular, y con ocasión del aniversario del golpe cívico-militar en Argentina, la Comisión hace una mención especial a sus víctimas, sus familiares y las organizaciones de defensa de derechos humanos, cuya lucha incansable por la memoria, verdad y justicia constituye un referente paradigmático para toda la región.
En esta oportunidad, la CIDH destaca que, con el retorno a la democracia en diversos países del hemisferio, y a partir del compromiso sostenido de las víctimas, las organizaciones de derechos humanos y la sociedad civil, varios Estados promovieron procesos significativos de justicia transicional. Entre ellos destacan la creación de comisiones de la verdad, la investigación y apertura de procesos judiciales por graves violaciones de derechos humanos y crímenes internacionales; la búsqueda de personas desaparecidas; la implementación de programas de reparación; y la adopción de políticas de memoria y dignificación de las víctimas. En numerosos contextos nacionales, estos avances han estado vinculados a decisiones y pronunciamientos de los órganos del sistema interamericano de derechos humanos.
Asimismo, la Comisión reitera que los Estados tienen la obligación de carácter permanente e irrenunciable, de sostener y fortalecer las políticas públicas destinadas a preservar la memoria histórica, garantizar el acceso a la justicia y proteger los espacios de memoria. Estas obligaciones, derivadas del derecho internacional de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario, se rigen por los principios de progresividad e irreversabilidad, y su observancia será objeto de seguimiento por parte de la CIDH a través de sus mecanismos de monitoreo.
La Comisión advierte con preocupación que en distintos contextos del hemisferio se han acrecentado las narrativas revisionistas y negacionistas que estigmatizan a las víctimas o que cuestionan la verdad histórica y la sistematicidad del terrorismo de Estado. Tales tendencias, con independencia del contexto nacional en el que se manifiesten, son incompatibles con los estándares internacionales de los derechos humanos y con las obligaciones de no repetición asumidas por los Estados del hemisferio.
De cara al futuro y en el ejercicio de su mandato, la CIDH continuará utilizando todos los mecanismos a su disposición para dar seguimiento al estado de cumplimiento de las obligaciones internacionales en materia de memoria, verdad y justicia en el hemisferio. Ello comprende el monitoreo sistemático a través de sus relatorías temáticas y grupos de trabajo especializados, la realización de visitas in loco y visitas de trabajo, el procesamiento de peticiones individuales y medidas cautelares, la elaboración de informes temáticos y por país, así como el fortalecimiento del diálogo y la cooperación técnica con los Estados. La Comisión reafirma su disposición de trabajar de manera constructiva con todos los gobiernos de la región, para que las garantías de no repetición sean efectivas, duraderas y acordes con los estándares interamericanos de derechos humanos.
La Comisión es un órgano principal y autónomo de la OEA, cuyo mandato surge de la Carta de la OEA y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos. La Comisión tiene el mandato de promover la observancia y la defensa de los derechos humanos en la región y actúa como órgano consultivo de la OEA en la materia. La Comisión está integrada por siete miembros independientes que son elegidos por la Asamblea General de la OEA a título personal, y no representan a sus países de origen o residencia.
No. 049/26
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