Nuevos datos muestran las barreras para la formación de parejas y la crianza de los hijos: desmontando el mito sobre el descenso de la tasa de natalidad
Estos jóvenes adultos, de todas las regiones geográficas, mostraron un notable acuerdo sobre los factores que les impiden formar una pareja y tener hijos: el dinero y la vivienda.
Imagen: Una familia posa con su hijo menor, un bebé de un mes, en la provincia de Sindh, en Pakistán. No todas las personas pueden tener el número de hijos que les gustaría. Una nueva encuesta del UNFPA muestra los obstáculos que pueden impedirles alcanzar sus deseos. © UNFPA/Shehzad Noorani
NACIONES UNIDAS, Nueva York – De acuerdo con algunos titulares, las sociedades "se dirigen hacia un precipicio demográfico", mientras otros especulan que "el descenso de la tasa de natalidad" es el resultado de una "revuelta feminista". Detrás de esas hipérboles hay una parte de verdad: los datos demográficos muestran que las tasas de fecundidad se están reduciendo en todo el mundo. Sin embargo, muchas de las afirmaciones que se plantean al respecto, desde la amenaza de la extinción humana hasta el papel del feminismo, están arraigadas en mitos y en la misoginia.
Hoy, el UNFPA, el Fondo de Población de las Naciones Unidas, la agencia de la ONU para la salud sexual y reproductiva, publica los resultados de su Encuesta sobre Futuros Demográficos, una de las encuestas más grandes y geográficamente más completas que se han realizado hasta la fecha para explorar qué desean los adultos jóvenes en lo referente a su futuro reproductivo. A más de 108.000 jóvenes adultos con edades comprendidas entre los 18 y los 39 años, de 73 países y con acceso a Internet se les preguntó qué desean alcanzar en cuanto a relaciones, hijos y el futuro y qué piensan que se interpone en su camino.
Estos jóvenes adultos, de todas las regiones geográficas, mostraron un notable acuerdo sobre los factores que les impiden formar una pareja y tener hijos: el dinero y la vivienda.
Esta conclusión, y muchas otras, puede ayudarnos a aclarar algunos de los conceptos erróneos que rodean la disminución de la fecundidad.A continuación, trataremos cinco de los más importantes.
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Mito: El feminismo es el responsable de la disminución de la tasa de natalidad
Este argumento se ha repetido en titulares y declaraciones en todo el mundo. Sin embargo, gracias a su trabajo con profesionales sanitarios y sobrevivientes de violencia de género y a la recopilación de datos para los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el UNFPA cuenta con décadas de pruebas que demuestran que las mujeres a menudo carecen de poder de decisión en lo relativo a sus cuerpos y a la reproducción. Alrededor de una décima parte de las mujeres no puede tomar decisiones sobre el uso de anticonceptivos, una cuarta parte no puede tomar decisiones sobre su propia atención médica, y una cuarta parte no puede negarse a tener relaciones sexuales. Esta información por sí sola nos da motivos para cuestionar la afirmación de que la disminución de la fecundidad mundial se debe al feminismo o al empoderamiento de las mujeres.
Realidad: En el día de hoy, la Encuesta sobre Futuros Demográficos nos presenta uno de los conjuntos de pruebas más sólidos y actualizados sobre este tema y nos muestra que la mayoría de las personas, tanto hombres como mujeres, quieren tener hijos. Dos es el número ideal de hijos que desean las personas en la mayor parte del mundo, aunque en algunas regiones, las personas en promedio quieren tener más de dos. Las mujeres no se niegan a tener hijos. Ellas, al igual que los hombres, enfrentan obstáculos de cara a la maternidady los obstáculos que se citan con mayor frecuencia son la seguridad económica, el empleo estable y la vivienda.
Del mismo modo, la encuesta reveló que las actitudes en torno a las opciones relacionadas con la familia son, en realidad, relativamente similares entre hombres y mujeres. Si bien hay algunas diferencias, como que los hombres tienden más que las mujeres a desaprobar que la pareja se divorcie mientras tienen hijos pequeños y que todos los encuestados desaprueban más que las madres con hijos pequeños trabajen a tiempo completo en comparación con que lo hagan los padres de niños pequeños, estas diferencias suelen ser mínimas.
Por otro lado, la valoración de los obstáculos para tener hijos por parte de las mujeres fue sistemáticamente más alta: cada una de las barreras para tener hijos (problemas económicos, infecundidad, problemas de salud crónicos, etc.) fue considerada más importante por las mujeres que por los hombres. Una vez más, esto sugiere que la disminución de las tasas de fecundidad no se debe al feminismo ni a las actitudes de las mujeres, sino a las cargas que enfrentan todos los adultos jóvenes, que a menudo son desproporcionadamente altas en el caso de las mujeres.
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Mito: Las personas jóvenes rechazan el matrimonio y tener hijos.
Desde los hogares particulares hasta los centros de reflexión y los parlamentos, muchas personas dan por sentado que las y los jóvenes rechazan tanto el matrimonio como tener hijos. Las soluciones, según esa línea de pensamiento, deberían centrarse en promover el matrimonio y la maternidad o paternidad.
Realidad: La Encuesta sobre Futuros Demográficos nos muestra que el matrimonio y la maternidad o paternidad siguen siendo objetivos ampliamente aceptados. Más de dos tercios de las personas encuestadas consideran el matrimonio como su ideal.
Sin embargo, el camino hacia el matrimonio y la maternidad o paternidad es todo un desafío. Según la encuesta, casi el 80 % de las personas encuestadas afirma que tener pareja es una condición previa importante para convertirse en madre o padre. Esto refleja lo que el UNFPA ha observado en sus programas para jóvenes: "Encontrar a la pareja adecuada es importante porque creo que criar a un hijo debe ser una responsabilidad compartida con el apoyo emocional y económico de ambos padres", fue lo planteado por una joven de la India el año pasado.
Sin embargo, no todas las personas encuentran pareja. De todas las personas encuestadas de entre 25 y 39 años, aproximadamente una cuarta parte afirma que quiere tener pareja pero en la actualidad son solteras y no están saliendo con nadie. Esta afirmación era más habitual entre los hombres que entre las mujeres.
¿Cuáles son los mayores obstáculos para casarse o estar en una relación estable y de convivencia? La mayoría de las personas, el 57 % de los encuestados, mencionó las limitaciones económicas y de vivienda.
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Mito: El "colapso" de las tasas de natalidad en adolescentes representa un problema para las sociedades.
Este mito se expresa a menudo en tonos alarmistas. Incluso hay quienes afirman que la reducción en las tasas de embarazo en la adolescencia pone en peligro la supervivencia de la humanidad. ¿Tiene algún fundamento esta afirmación? No.
Realidad: Las tasas de fecundidad en adolescentes están disminuyendo, lo que constituye un logro en materia de salud pública, pues significa que más niñas podrán terminar la escuela y evitar las consecuencias para la salud del embarazo precoz. Muchas de ellas, sin embargo, se convertirán en madres más adelante.
La disminución de la fecundidad en adolescentes ha contribuido significativamente a la reducción general de la fecundidad a nivel mundial, según muestran las investigaciones . No obstante, eso no significa que sea un problema ni que debamos fomentar la maternidad o paternidad en la adolescencia. Al fin y al cabo, el objetivo no debe ser cambiar la mentalidad de las personas sobre cuándo tener hijos o si deben tenerlos, sino crear las condiciones que les permitan hacer realidad sus aspiraciones de manera responsable y según sus propios términos. "Traer un hijo al mundo es solo el primer paso. El verdadero desafío es criarlos", señaló un joven en Paraguay al conversar con el UNFPA.
Es aquí donde los datos de la Encuesta sobre Futuros Demográficos aportan una visión crítica. ¿Qué impide que las personas tengan los hijos que desean tener? La encuesta revela que la seguridad económica, el empleo estable y la preparación psicológica y emocional son las tres condiciones previas más importantes para tener hijos. Esta perspectiva ofrece áreas específicas, desde las políticas educativas hasta los servicios de salud comunitarios pasando por la seguridad en el empleo y la protección laboral, donde los responsables de la formulación de políticas pueden tomar medidas para cubrir las necesidades identificadas por las propias personas.
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Mito: Los adultos jóvenes son demasiado egoístas para tener hijos.
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Mito: Las personas no tienen suficientes incentivos para convertirse en madres o padres.
Estos dos mitos están relacionados entre sí. El primero supone que los adultos jóvenes están simplemente demasiado centrados en sí mismos (demasiado ocupados divirtiéndose, tal vez) como para asumir la ardua pero necesaria tarea de la crianza de los hijos. El segundo parte del supuesto de que las recompensas de la maternidad o paternidad deben ser materiales. Según ese razonamiento, si las personas no necesitan hijos para que trabajen o para que cuiden a las personas de edad y si se espera que los hijos simplemente consuman los recursos de sus padres antes de marcharse de casa, es natural que renuncien a la maternidad o paternidad. Ambos mitos presuponen motivos egoístas como motivación para tener o no tener hijos.
Realidad: La Encuesta sobre Futuros Demográficos muestra que la razón más común que dieron las personas encuestadas para convertirse en padres o madres es la alegría y felicidad que traen los hijos.
La mayoría de las personas encuestadas ya tienen hijos y la gran mayoría de quienes no los tienen de edades comprendidas entre los 35 y los 39 años (79 % de los hombres y 72 % de las mujeres) todavía desea ser madre o padre.
La mayoría de las personas no se niegan a tener hijos por razones egoístas ni los ven como una inversión de futuro. Entre todas las personas encuestadas, de todas las edades, el 80 % indicó que la alegría de ser madres o padres es un factor fundamental. Tener hijos por razones prácticas, como recibir ayudas del gobierno o porque los niños son necesarios para la futura fuerza laboral, fue una de las razones menos motivadoras para los futuros padres y madres.
El escarnio relacionado con las opciones de pareja y crianza de hijos que sopesan las y los jóvenes (especialmente las mujeres jóvenes) es algo que ocurre desde hace mucho tiempo. Sin embargo, la encuesta publicada hoy ofrece una vía más productiva y positiva para los responsables de la formulación de políticas, una vía que responde a los objetivos y preocupaciones identificadas por las personas y que se basa en pruebas en lugar de suposiciones.