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El lado oscuro de la iglesia: el padre Pica y el manto de impunidad que lo cubrió hasta la muerte


2024-04-01
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Opinión

Según la Fiscalía, Ramón Alaix, de 81 años, y Marcos Recolons, de 83, incurrieron en el delito de encubrimiento al no iniciar procesos legales en contra de Pica cuando eran provinciales de la Compañía de Jesús, lo que dejó a las víctimas en una situación de vulnerabilidad.

“Todos somos pecadores, como Jesús dijo: 'quien esté libre de pecado que tire la primera piedra'”, “Siempre sucede que el cariño de un sacerdote es confundido... con otros temas” o “Los trapitos sucios se lavan en casa”. Estas frases fueron escuchadas por las víctimas de abusos sexuales cometidos por sacerdotes. El caso del jesuita Alfonso Pedrajas Moreno (+), conocido como el padre Pica, ha sacado a la luz una serie de denuncias en Bolivia.

Cada historia tiene un héroe y un villano. Pica había sido encubierto por miembros de su orden, quienes lo mandaban a zonas alejadas después de que se descubrieran sus delitos sexuales contra niños y adolescentes. Sin embargo, sus acciones continuaron en secreto, hasta que su diario fue encontrado por su sobrino Fernando en 2021 mientras limpiaba un depósito.

Al descubrir la verdad sobre su tío, Fernando decidió buscar justicia. Sin embargo, las autoridades del establecimiento educativo y eclesiásticas en Bolivia y Madrid, España, se mostraron indiferentes ante el caso. Ante la falta de interés, el sobrino decidió llevar el caso a la luz pública y entregó una copia del diario al periódico El País de España.

El País publicó un reportaje titulado “Diario de un cura pederasta: 'Hice daño a demasiados'” el 30 de abril de 2023, desatando un escándalo que puso en tela de juicio a la Iglesia en Bolivia. 

En su diario, Pica confesó haber abusado sexualmente de al menos 85 niños y adolescentes, la mayoría de ellos menores de edad que estudiaban en el internado del colegio Juan XXIII en los años 70 y 80. Los exalumnos, organizados en una asociación, han identificado alrededor de 200 víctimas de Pedrajas.

Según la Fiscalía, Ramón Alaix, de 81 años, y Marcos Recolons, de 83, incurrieron en el delito de encubrimiento al no iniciar procesos legales en contra de Pica cuando eran provinciales de la Compañía de Jesús, lo que dejó a las víctimas en una situación de vulnerabilidad. Como resultado, la Fiscalía los ha imputado y una jueza ha ordenado el viernes 28 de marzo que cumplan detención domiciliaria, con prohibición de comunicarse con ciertas personas y de salir del país.

La Compañía de Jesús ha comunicado que los curas se encuentran en la Casa La Esperanza y consideran que no existe riesgo o posibilidad de fuga u obstrucción de la justicia por parte de ellos.

¿QUIÉN ES PICA?

Alfonso Pedrajas, conocido como padre Pica, nació el 10 de junio de 1943 en Valencia, España. Falleció a causa de cáncer el 5 de septiembre de 2009 en Cochabamba, Bolivia, y su tumba está en el Cementerio General de la ciudad.

A los 17 años, tomó la decisión de unirse a la Compañía de Jesús como misionero. En 1964, mientras se encontraba en Lima, Perú, se vio involucrado en su primer delito.

Pica llegó a Bolivia antes de 1967 y comenzó a trabajar en tres colegios en La Paz. En aquel entonces, compartía vivienda con Pedro Basiana, un reconocido sacerdote jesuita en Bolivia, en Pura Pura. En 1971, se trasladó a Cochabamba, donde un año después, bajo la guía de Basiana, comenzó a impartir clases de filosofía, religión y sociología en el colegio internado Juan XXIII. Su objetivo era transformar la institución, que destacaba por su excelencia académica y tenía entre sus estudiantes niños y adolescentes con alto coeficiente intelectual de familias con escasos recursos económicos.

Tras la muerte de Basiana en 1976, Pica asumió la dirección del colegio Juan XXIII. A partir de 1983, fue enviado al Noviciado en Oruro presuntamente porque los casos de abusos llegaron a oídos de superiores, pero regresaba ocasionalmente a Cochabamba para participar en retiros u otras actividades relacionadas. Sin embargo, surgieron acusaciones de abuso sexual durante su estancia en el noviciado, donde un novicio denunció que en 1993 fue víctima de tocamientos indebidos por parte de Pica.

SU PASO POR EL JUAN XXIII

Dos personas se abrazan en puertas del Juzgado que llevó a cabo la audiencia en contra de dos curas por presunto encubrimiento./  DICO SOLÍS
Dos personas se abrazan en puertas del Juzgado que llevó a cabo la audiencia en contra de dos curas por presunto encubrimiento./ DICO SOLÍS

 

Pica, un hombre que se mostraba como comprometido con la iglesia y las causas sociales, era el encargado de los estudiantes del colegio Juan XXIII, quienes en su mayoría provenían de familias de escasos recursos económicos y áreas mineras y rurales.

Aprovechando su posición jerárquica, Pica comenzó a abusar de los niños. Según la imputación de la Fiscalía, más de 15 víctimas han prestado sus declaraciones informativas. Todos coinciden en las circunstancias en las que fueron agredidos sexualmente por el cura.

Durante las noches, cuando los niños se disponían a descansar, Pica ponía música. Las víctimas relatan que repentinamente alguien les tapaba la boca y empezaba a tocarles sus partes íntimas. Otros cuentan que los llamaba a su habitación bajo la excusa de aliviar supuestos dolores de estómago, pero terminaba obligándolos a masturbarlo. Incluso llegó a llevar a un niño enfermo a su cuarto, haciendo de enfermero, para realizarle tocamientos indebidos, prometiéndole que se sentiría mejor.

A otra víctima le prometió un regalo, el bastón del papa Juan Pablo II, pero resultó ser una falsa promesa y abusó de él.

DIARIO SALE A LA LUZ

Audiencia de los padres Ramón Alaix y Marcos Recolons, el viernes./  DICO SOLÍS
Audiencia de los padres Ramón Alaix y Marcos Recolons, el viernes./ DICO SOLÍS

 

No pudo cargar con el secreto. El novio de Pica, quien prometió guardar el diario, grabó las memorias y fotografías en un disco y, por Courier Express, lo envió al hermano del religioso. El legajo fue impreso en España por algún familiar y luego guardado en un archivador al interior de una caja de cartón.

Fernando Pedrajas, sobrino de Pica, encontró el diario en diciembre de 2021, cuando realizaba la limpieza de un depósito. Se lo llevó para leerlo. Las primeras páginas estaban dedicadas a su abuela. Su tío le contaba que quería ser un buen sacerdote, pero siguió leyendo y descubrió que su familiar era un pederasta.

Fernando no iba a convertirse en un encubridor más. Le generó repugnancia saber lo que había hecho su tío y que, según el diario, al menos siete superiores Provinciales y una decena de clérigos bolivianos y españoles sabían de los abusos y conocieron denuncias de víctimas, pero no hicieron nada.

El sobrino denunció el caso a varias instancias, entre ellas la Compañía de Jesús. En 2022 se comunicó por correo electrónico con el actual director del colegio en Cochabamba, donde su tío cometió la mayoría de los abusos y violaciones. También buscó comunicarse con autoridades eclesiásticas en Bolivia y en España, pero ninguna tenía interés de hacer justicia. 

Fernando no recibió respuestas claras, por lo que confió el diario a El País.

SILENCIO CÓMPLICE 

Alfonso Pedrajas tiene su tumba en el Cementerio General de Cochabamba./ DICO SOLÍS
Alfonso Pedrajas tiene su tumba en el Cementerio General de Cochabamba./ DICO SOLÍS

 

Los españoles Ramón Alaix y Marcos Recolons son nombrados en el diario de Pedrajas como dos de los siete curas superiores de la Compañía de Jesús a los que les confesó los abusos cometidos y que, al no haberlo denunciado, evitaron que sea juzgado, dejando en vulnerabilidad a niños y adolescentes, siendo que trabajó con esa población por muchos años en Bolivia.

En 1997, Pica vivió con Recolons y otras tres personas más en El Alto, La Paz, según su diario. 

SE DESCUBRIÓ EL “PASTEL”

Pica ni siquiera hubiera imaginado que su nombre ocuparía los principales titulares en medios de comunicación. En su diario cuenta que, en marzo de 2002, durante un viaje a Valencia (España), leyó una noticia en El País que titulaba “El cura que abusó de 130 niños”. El solo hecho de pensar que su secreto saliera a la luz le generaba insomnio y angustia. Temía ser chantajeado por sus víctimas; sus familiares recibieron algunas llamadas donde acusaban al religioso de abusar y violar niños.

Pedrajas escribió que temía que se “descubriese el pastel”, expresión que hace referencia a que un asunto oculto pueda salir a la luz, por lo que le hizo prometer a su novio que el día de su muerte se quedaría con su computadora y la guardaría muy bien para evitar que alguien más conozca sus secretos. 

Pica dejó un diario con 383 páginas que permite recorrer su vida de 1960 a 2008. El 24 de noviembre de 1999, el cura escribió “Me hicieron daño de chico. Y yo hice daño a mucha gente (¿a 85?), a demasiados. Y en ellos, y con ellos, te hice daño a ti. ¡Perdón señor Jesús!”.

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