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Se ralentiza el progreso en la reducción de la mortalidad infantil: en 2024 murieron 4,9 millones de menores de cinco años


2026-03-17
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UNICEF

Un nuevo informe de Naciones Unidas sobre mortalidad infantil analiza por primera vez en profundidad las principales causas de muerte entre menores de cinco años

© UNICEF/UNI683536/Arora

GINEBRA/NUEVA YORK, 18 de marzo de 2026 – Según nuevas estimaciones publicadas hoy, en 2024 murieron unos 4,9 millones de niños y niñas antes de cumplir cinco años. De ellos, 2,3 millones eran recién nacidos. La mayoría de estas muertes podrían haberse evitado con intervenciones de eficacia demostrada y bajo coste, así como mediante el acceso a una atención sanitaria de calidad.

Según el informe, titulado Levels & Trends in Child Mortality (“Niveles y tendencias en materia de mortalidad infantil”), las muertes de menores de cinco años se han reducido en más de la mitad desde el año 2000 en todo el mundo. Sin embargo, desde 2015, el ritmo de reducción de la mortalidad infantil se ha ralentizado en más de un 60%.

El informe de este año ofrece la imagen más clara y detallada hasta la fecha de cuántos niños y niñas, adolescentes y jóvenes están muriendo, dónde están muriendo y, por primera vez, integra en su totalidad las estimaciones sobre las causas de muerte*.

Por primera vez, el informe hace una estimación de las muertes directamente ocasionadas por malnutrición aguda grave, y concluye que más de 100.000 niños y niñas de entre 1 y 59 meses (un 5%) murieron por esta causa en 2024. Sin embargo, el número de fallecimientos es notablemente mayor si se tienen en cuenta los efectos indirectos, ya que la malnutrición debilita el sistema inmunitario infantil y aumenta el riesgo de morir de enfermedades infantiles comunes. Además, los datos relativos a la mortalidad a menudo no recogen la malnutrición aguda grave como causa subyacente de muerte, y los recién nacidos menores de un mes no se incluyen en esta cifra, lo que sugiere que es probable que se esté subestimando considerablemente la verdadera magnitud del problema. Pakistán, Somalia y Sudán son algunos de los países que registran el mayor número de muertes directamente causadas por esta enfermedad.

Las muertes de recién nacidos representan casi la mitad del total de muertes de menores de cinco años, lo que refleja una desaceleración del progreso en la prevención de muertes perinatales. Las principales causas de muerte entre los recién nacidos fueron las complicaciones derivadas de partos prematuros (el 36%) y las complicaciones durante el parto (21%), así como infecciones como la sepsis neonatal y las anomalías congénitas.

A partir del primer mes de vida, el informe señala que las principales causas de muerte son enfermedades contagiosas como el paludismo, la diarrea y la neumonía. El paludismo siguió siendo la principal causa de muerte en este grupo de edad (17%), con una mayor concentración en zonas endémicas de África Subsahariana. Tras los fuertes descensos registrados en materia de mortalidad infantil entre 2000 y 2015, en los últimos años el progreso se ha ralentizado. Las muertes siguen concentrándose en unos pocos países endémicos, como Chad, Níger, Nigeria y República Democrática del Congo, donde el conflicto, las perturbaciones climáticas, los mosquitos invasores, la resistencia a los medicamentos y otras amenazas biológicas siguen perjudicando el acceso a la prevención y el tratamiento.

Las muertes infantiles siguen estando muy concentradas geográficamente. En 2024, la tasa de mortalidad de menores de cinco años era del 58% solo en África Subsahariana. En esta región, las nueve principales enfermedades infecciosas fueron responsables del 54% de todas las muertes de menores de cinco años. En contraste, en Europa y América del Norte y en Australia y Nueva Zelandia, la proporción desciende hasta situarse en torno al 9 % y el 6 %, respectivamente. Estas fuertes disparidades reflejan un acceso desigual a intervenciones de eficacia probada que salvan vidas.

En Asia Meridional, donde se concentraron el 25% del total de muertes de menores de cinco años, la mortalidad se debió en gran medida a complicaciones durante el primer mes de vida, como partos prematuros, asfixia y traumatismos perinatales, anomalías congénitas e infecciones neonatales. Estos problemas, que en su mayoría se podrían evitar, ponen de relieve la urgente necesidad de invertir en una atención prenatal de calidad, un personal sanitario cualificado durante el parto, atención a recién nacidos pequeños y enfermos y servicios esenciales para recién nacidos.

Los países frágiles y afectados por conflictos siguen viéndose desproporcionadamente afectados por este problema, y los niños y niñas que nacen en estos entornos tienen casi el triple de probabilidades de morir antes de cumplir cinco años que los de cualquier otro lugar.

Por otro lado, el informe concluye que en 2024 murieron unos 2,1 millones de niños y niñas, adolescentes y jóvenes de entre 5 y 24 años. Las enfermedades infecciosas y las lesiones siguen siendo las principales causas de muerte entre los niños y niñas más jóvenes, si bien los factores de riesgo cambian en la adolescencia: las autolesiones son la principal causa de muerte entre las adolescentes de 15 a 19 años, y los accidentes de tráfico ocasionan la mayoría de las lesiones entre los varones.

Los cambios en el panorama mundial de la financiación para el desarrollo –en particular, los recortes en la ayuda– están sometiendo a una enorme presión a los programas esenciales de salud materna, neonatal e infantil. Las encuestas, los sistemas de información sanitaria y las funciones básicas que garantizan la eficacia de la atención requieren una financiación sostenida, no solo para proteger los avances logrados hasta ahora, sino para acelerarlos.

Las pruebas demuestran que invertir en la salud de la infancia sigue siendo una de las medidas de desarrollo más rentables. Intervenciones de bajo coste y eficacia demostrada como las vacunas, el tratamiento contra la malnutrición y la presencia de personal sanitario cualificado en el parto ofrecen algunos de los mayores beneficios en el ámbito de la salud mundial, ya que mejoran la productividad, fortalecen las economías y reducen el gasto público futuro. Cada dólar invertido en materia de supervivencia infantil puede generar hasta 20 dólares en beneficios sociales y económicos.

Con el fin de acelerar el progreso y salvar vidas, gobiernos, donantes y aliados deben:

  1. Considerar la supervivencia infantil una prioridad en materia política y financiera. Y, en ese sentido, obtener el compromiso político de los países muy afectados para movilizar recursos nacionales y mejorar el acceso a servicios de calidad, basados en la evidencia y asequibles para toda la población.
  2. Centrarse en las personas más vulnerables, como las madres y los niños y niñas de África Subsahariana y Asia Meridional, así como en los entornos frágiles y de conflicto.
  3. Fortalecer la rendición de cuentas respecto a los compromisos existentes pare reducir la mortalidad materna, neonatal e infantil, por ejemplo, a través de la recopilación, el seguimiento y la comunicación transparente de datos.
  4. Invertir en sistemas de atención primaria de salud para prevenir, diagnosticar y tratar las principales causas de mortalidad infantil. Esto incluye contar con la participación de personal sanitario comunitario y atención cualificada durante el parto.

Citas

“Ningún niño o niña debería morir de enfermedades que sabemos cómo prevenir. Sin embargo, estamos viendo indicios alarmantes de que el progreso en materia de supervivencia infantil se está ralentizando, precisamente en un momento de importantes recortes en los presupuestos mundiales”, afirmó Catherine Russell, Directora Ejecutiva de UNICEF. “La historia ha demostrado cuánto se puede conseguir cuando la comunidad mundial se compromete a proteger a la infancia. Con una inversión sostenida y con voluntad política, podemos seguir aprovechando esos logros en beneficio de las generaciones futuras”.

“A nivel mundial, se han logrado progresos notables en materia de supervivencia infantil, pero muchos niños y niñas siguen muriendo de causas que podemos evitar”, afirmó el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS. “Los niños y niñas que viven en situaciones de conflicto y crisis tienen casi el triple de probabilidades que otros de morir antes de cumplir cinco años. Debemos proteger los servicios esenciales de salud y nutrición y atender a las familias más vulnerables, para poder garantizar que cada niño y niña tenga la oportunidad no solo de sobrevivir, sino también de salir adelante”.

“Sabemos que tenemos a nuestro alcance soluciones de eficacia demostrada aplicables a gran escala: estos resultados constituyen un llamamiento colectivo a aplicarlas cuanto antes”, aseguró Monique Vledder, Directora de Salud del Grupo Banco Mundial.  “El objetivo de salud del Grupo Banco Mundial de llegar a 1.500 millones de personas representa nuestro compromiso concreto de acelerar el acceso a unos servicios de atención primaria de calidad dirigidos a un mayor número de niños, niñas y familias”.

“Las últimas estimaciones del Grupo Interinstitucional de las Naciones Unidas para la Estimación de la Mortalidad en la Niñez son un crudo recordatorio de que el progreso en materia de supervivencia infantil se está ralentizando, y que son demasiados los países que no van camino de alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible”, afirmó Li Junhua, Secretario General adjunto de Asuntos Económicos y Sociales. “Sabemos cómo evitar esas muertes. Lo que necesitamos es un compromiso político renovado, una inversión sostenida en atención primaria de salud y unos sistemas de datos más sólidos que permitan garantizar que ningún niño y ninguna niña se quede atrás”.

“Estas estimaciones demuestran que muchas de las muertes de menores de cinco años –por causas como los partos prematuros, las infecciones respiratorias de vías bajas o las lesiones– pueden evitarse con intervenciones de bajo coste y eficacia demostrada”, afirmó Li Liu, doctora y profesora asociada de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins y coinvestigadora principal de CA-CODE. “Lo dice la ciencia: las inversiones específicas en atención primaria de salud, servicios de salud materna y neonatal, inmunización sistemática, programas de nutrición y sistemas de datos fiables y oportunos pueden salvar millones de vidas”.

Fuente: https://www.unicef.org/es/comunicados-prensa/se-ralentiza-progreso-reduccion-mortalidad-infantil-2024

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