Explotación laboral infantil
La ley en Bolivia permite, excepcionalmente, que los niños y adolescentes de entre 10 y 14 años trabajen en actividades laborales por cuenta propia, siempre y cuando tengan la autorización de las Defensorías de la Niñez y Adolescencia.
El artículo 129 del Código Niña, Niño y Adolescente fija en Bolivia la edad mínima para trabajar en 14 años, siempre y cuando se respeten todos los derechos laborales de los menores, con los beneficios que corresponden a un trabajador, según la Ley General del Trabajo y otras normas.
Sin embargo, muchos de los empleadores que tienen en sus listas a adolescentes les “obligan” a trabajar en condiciones desventajosas, con pagos que no llegan siquiera al salario mínimo nacional, en actividades que atentan contra su integridad física, su salud e incluso su vida.
Un informe de la Jefatura Departamental del Trabajo de Cochabamba señala que entre 2024 y en lo que va de 2025 atendió 17 casos de explotación laboral, referidos al trabajo de niños y adolescentes en condiciones que vulneraban sus derechos.
Algunos empleadores aprovechan la necesidad que tienen niños y adolescentes de trabajar y les pagan por jornadas laborales largas y extenuantes sueldos que no llegan siquiera a 1.000 bolivianos, cuando el salario mínimo nacional es 2.500.
Los niños y adolescentes, además, no son registrados en planillas, no reciben ropa de trabajo, no cuentan con equipos de seguridad industrial, no perciben beneficios como aguinaldo, vacaciones pagadas o seguro de salud.
El número de denuncias que recibió la Jefatura Departamental de Trabajo es mínimo, porque muchos de los afectados prefieren callar por el temor de perder su fuente de empleo, pese a que trabajan en condiciones precarias y reciben salarios de hambre.
La ley en Bolivia permite, excepcionalmente, que los niños y adolescentes de entre 10 y 14 años trabajen en actividades laborales por cuenta propia, siempre y cuando tengan la autorización de las Defensorías de la Niñez y Adolescencia.
Sin embargo, miles de niños en el país realizan trabajos por cuenta propia sin contar con autorización y se dedican a actividades laborales que ponen en riesgo su vida.
Lo deplorable es que muchos padres, familiares e incluso personas ajenas a los niños, obligan a los menores a vender en las calles o limpiar parabrisas de vehículos desde tempranas horas de la mañana hasta altas hora de la noche, situación que vulnera su derecho a estudiar, por ejemplo.
Es recurrente ver a niños y niñas, incluso de seis años, que ofrecen golosinas o flores en las calles, vigilados de cerca por algún familiar, sin importar que los menores estén expuestos al frío, la lluvia, la falta de alimentos o al riesgo de sufrir un accidente de tránsito.
Está en manos de las defensorías velar por los niños y adolescentes que trabajan para ayudar con el sustento en sus hogares, por lo que deben estar vigilantes ante cualquier vulneración de los derechos laborales de los menores.
Fuente: https://www.opinion.com.bo/opinion/editorial/explotacion-laboral-infantil/20250223000014967502.html